19 de abril de 2016

Un trozo de domingo. Madrid también tiene Sol.

Un buen amigo siempre me invita a los Domingos al Sol[1], a bailar en la Melonera. Es verdaderamente gratificante ver a montones de conocidos y no tanto, ponerse de acuerdo a intentar bailar al son de Nicolas. Tengo ganas de volver, bailar y vermutear, pero por lo que parece, cualquier domingo al sol puede llegar a ser curioso.

En algún lugar no muy lejano a alguien se le enciende la “bombilla” y decide que las tardes en el Retiro son un bien preciado. Para los que habitamos en esta gran ciudad, tan hartos de abrigos, botas y paraguas aprovechamos cualquier excusa para arremangarnos y repanchingarnos al sol, sí, o a la luna, según se tercie.

Sin poder evitarlo acabo contando las palabras que sé, de una lengua que desconozco, con alguien misterioso, con todo lo literal que puede ser la palabra, que acabo casi de conocer. Y es que, en Madrid, estas cosas pasan.

Al café se suman un montón de historias y personajes, desde vendedores de cupones a músicos prescindibles, pasando por ciclistas o políticas. Como decía aquella canción, “en la variedad está la diversión”, ¿no?

Pues a divertirse.

Puesto que La Liga se ha puesto interesante, podía ser un buen plan ver el partido con dos desconocidos algo más conocidos por aquel entonces. Las bombillas se habían apagado y el sol ya no lucía con tanta fuerza.

Encontrar un bar donde ver perder al Barça en Madrid suele ser bastante fácil, y más en los tiempos que corren. Con dos aficionados y medio en el campo de juego, la gradería cervecera ardió ante el resultado, y pasó a territorio hostil. Después de que me hubieran retransmitido las declaraciones, previas al encuentro, poco más quedaba por hacer.

Reflexionando, más allá de los resultados, me di cuenta de cuán formativo es el fútbol. A nivel geográfico, por ejemplo. ¿El Celta? De Vigo. ¿El Racing? De Santander. ¿El Barça? Creo que es obvio. Pero equipos como el Betis, el Osasuna o, por ejemplo, el Hércules, son de esos equipos que uno jamás sabe de donde son. También, demasiado a menudo, parecer ser un taller de teatro, "Curso de preparación para los Oscar", candidatos a la mejor interpretación. Y bueno, por qué no, también válido para los estudiantes de primero de derecho, valorando las subjetividades arbitrales.

Y es que, ves, yo solo salía a tomar un café, y me mat(e)ó.  






Cuando el encamado y el despierte suceden en un breve lapso de tiempo es que algo ha ocurrido, desafiando las leyes lógicas del espacio-sueño.  


[1] https://martesjueves.wordpress.com/que-hacemos/domingos-al-sol/

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