30 de junio de 2016

Volver.

Si cierro fuerte los ojos, todavía puedo oler el mar, la mar, como decía Alberti.


Siempre tuve curiosidad por saber qué hay más allá del horizonte. Con los pies en la arena, habiendo silenciado los gritos y las conversaciones de café, dejo que mis ojos vuelen y que lleguen ahí donde mis brazos no llegarían.

Gozo del momento, el salitre inundando mis poros, evocando tantos momentos ahí vividos. Nací casi dos días después de la luna nueva, esa que domina mares y mareas.

Recuerdo los domingos camino a la playa, con el bañador puesto y los manguitos preparados. Plantábamos el parasol cuidadosamente, como quien trasplanta una orquídea. Siempre había alguien con quien hacer castillos arena. Me cuesta volver a esa playa, tan llena de recuerdos.

Aprendí a nadar pronto, y siempre me gustó alejarme de la orilla y observar la playa como si de una postal se tratara. Hoy, años después, no puedo hacerlo sin mis gafas robóticas. Borrosos, intuyo a los bañistas, relajados, que reposan a merced del sol. Pero si consiguiera nadar, nadar sin parar, en línea recta, llegaría a al Golfo de Girolata, donde seguramente también haya alguien como yo pensando en quién estará al otro lado.





Con buenos amigos, con tiempo escaso, aprovecho cada momento para ver de lejos, o de cerca, el mar.

De nuevo en Madrid pienso en todas las mañanas ahí vividas, en la costa que me vio crecer. Necesito estar cerca, necesito estar lejos. Echar de menos ese sol, echar de menos el aroma, echarme de menos. Dos vidas distintas que necesitan estar conectadas, compenetradas y a la vez alejadas. Digerir la distancia, y pensar en volver, solo un momento, solo de vez en cuando.

Madrid tiene mar, y si lo hueles fuerte hasta llega el olor. Madrid tiene recuerdos. Madrid tiene postales. Como ya dije una vez, Madrid tiene paseo marítimo. Madrid también tiene sol. Y tiene vida.

En Madrid también hay con quien hacer castillos, de sueños y de aventuras, castillos en el aire, castillos de arenas movedizas.  


De todas las lecciones que he ido aprendiendo hasta hoy, es que en Madrid todo es posible si se desea. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario