9 de mayo de 2022

Pequeña Gran Revolución - Capítulo 23.5

Recuerdo la noche que pasé en vela en Fraternitat 46 escribiendo todo lo me pasaba por la cabeza. Acabé escribiendo post-it a mis compañeras de piso y pegándolos en la puerta forrada de escay con una premisa muy clara: no me despertéis.

También en Madrid, cuando descubrí la falsa droga del Nesquik Buenas Noches (esa bomba de azúcar disfrazada de tila).

Y ahora, con un ya sinfín de noches donde aprovecho para ver series pendientes: The Newsreader, Minx, Annika; de temáticas totalmente distintas y probablemente poco proclives al sueño, pero después de una racha de cuatro horas, siempre llega ESE maravilloso momento. Una vejiga demasiado pequeña, o demasiado llena que se hace sentir.

Después de todo, la sorpresa sigue siendo MAYÚSCULA. Como mayúsculo ha sido el crecimiento de la tripa estos últimos días.

La montaña rusa emocional sigue siendo cabeza de cartel y mi paciencia decrece proporcional a mi hinchazón de pies. Nunca me llevé bien con la toxicidad y el negativismo del prójimo y esto se ha acentuado. Tampoco llevo nada bien el tratamiento de inválida ni las excusas a mi favor. Me sigue molestando igual que antes que traten de organizarme la vida y creo que haber suspendido temporalmente el consumo de tabaco no ayuda.

Llevar una personita dentro es, sin duda, lo más bizarro que me ha ocurrido, y haberme enterado TAN tarde entra en el ranking de historias célebres como que un día me casé en Las Vegas. Hecho que me recuerda que estoy descasada y que me demandaron por no dar hijos, pues ¡toma!

Dejando de lado los vómitos emocionales… llevar una personita dentro es, sin duda, lo más bonito que me ha ocurrido. Ese momento de conexión absoluta. Ese momento que perdona todos los malos ratos del día. ESE momento.

Y también ESE momento de tratar de poner todas las emociones en palabras y compartirlas con la otra mitad que a veces está lejos, lejos-cerca.

Y también ESTE momento el de escribir por placer, por tratar de entender algo mejor todo esto en la segunda lectura. Llegar a la cama despojada de tensiones absurdas y miedos invisibles, pudiendo hacer un nuevo ciclo de cuatro horas antes de ESE otro maravilloso momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario