Diario del apocalipsis según Santa Paciencia.
Volví a la normalidad. Me permití el lujo de
dedicar la mañana a saldar mis deudas con el teclado. Había planeado el
miércoles de otra manera, en mi cabeza sonaba diferente pero fiel a la no-rutina
dejé fluir la improvisación.
Después de comer, y de comer la primera sandía
del año, procedí al segundo café que no hizo demasiado efecto y me dejé caer en
la cama con la intención frustrada de siestear.
Por la mañana tuve tiempo de dedicar algo de
tiempo a los brazos y a reflexionar por qué tantas veces nuestros mayores no
nos hacen ni puto caso. A veces parece que tenemos que seguir siendo pequeños
de por vida y que nuestra voz debe sonar aflautada hasta el fin de los días. Es,
como la desinformación que comentaba al principio de todo esto, un mal endémico.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
También tuve tiempo de echar de menos.
Fui pronto a preparar la cena: milhojas de hojaldre,
calabacín, champiñones y gouda curado. Condicioné la cena a los compromisos
sociales, un encuentro antes de cenar, como todos los miércoles y el podcast Constante:
los spin-off que nos gustaría ver. En lenguaje entendible al alcance de
todos, una serie que deriva de otra, en la que uno de sus personajes es el
factor común. Creo que me gustaría ver muchos de los que comentamos. Una serie
contando las historias y viajes temporales de Riversong entre sus encuentros
con el Doctor; un especial de Jerry, marido de Beth y padre de Summer y Morty Smith,
un súper gañán cada vez més imprescindible; o una de Alfie, el asqueroso judío
de Peaky Blinders, interpretado por Tom Hardy. Está claro que podríamos ser
unos asesores de lujo, a imaginación no nos gana nadie.
Había sido un día sencillo. Antes de horizontalizar
repasé mi lista de tareas: acabar un mooc, seguir avanzando en la
aventura gráfica de Indiana Jones, pensar en un evento virtual en pro del Banco
de Alimentos de Madrid, continuar con los libros empezados y dar forma virtual
a un evento presencial que ya teníamos muy pensado.
Dado que todos los días son igual de laborables
o festivos, tengo tiempo.
Ellos están bien.








