2 de abril de 2020

Confinamiento: DÍA 20.


Diario del apocalipsis según Santa Paciencia.


Pasé la hoja del calendario en mitad del café, como si me corriera prisa. Miércoles, 1 de abril de 2020.  

Parece que la cuarentena resulta creativa para muchos, Irene también escribe. Hemos compartido nuestras creaciones, orgullosas de abrirnos en canal, disimuladamente, como siempre.

La paradoja de la no-rutina hecha rutina es una realidad. Sigo dudando en cada una de las comidas y me sigo reservando las siestas sólo para los domingos, para recordar que las semanas tienen principio y fin.

En la constante de grabaciones nos esforzamos para hacer amena la cuarentena a otros, siendo también en beneficio propio. ¿Cómo ha cambiado esta situación nuestros hábitos seriéfilos y cinéfilos? Mucho. Antes era devoradora compulsiva, ahora sólo espectadora selectiva. He vuelto a la comedia, porque la tenía muy pendiente y creo que también por la duración. Muy recomiendo Gentefied.

Nico es compañero de podcast, amigo y showrunner. Podría hablaros de él, pero es mucho más divertido escucharle. Cuando nos juntamos nos encanta hablar de la vida y seguramente por ello somos devotos a Lindelof y a The Leftovers. ¿No sería ahora un buen momento para verla? Sin duda sí. Parte de la premisa de que el 2% de la población mundial desaparece sin explicación un 14 de octubre de un año incierto. ¿Y qué pasa con los que se quedan? Sí, muy extrapolable al nosotros y al hoy. Poco a poco vamos sabiendo más de cada uno de los personajes, qué hacían en ESE momento, y qué los llevó a tomar ciertas decisiones vitales. Es una serie de sentir, de hacerse mayor y crecer viéndola, de cuestionarte qué es importante y qué no. ¿Recordar u olvidar?

El duelo es algo muy personal que resulta una batidora emocional donde el amor y los reproches parecen tener el mismo valor. De alguna manera, impera el egoísmo del “tú te has ido”. O el “we are living reminders” de los que no quieren olvidar. ¿Qué opción es mejor? Ninguna. The Leftovers es una búsqueda del equilibrio, una lucha con los propios fantasmas, el camino hacia el yo más profundo de las creencias. En definitiva, una serie necesaria para todos, en la que la ficción supera a la realidad.

Y sin olvidar haberla visto para poder volver a verla “virgen”, pienso en los que no confían en pensarse, por innecesidad o desidia; un escudo de autodefensa tan válido como otros.

¡Wow! Esto también daría para chupito. 

Seguramente sea por la necesidad de ver luz al final del túnel y ver como crece a medida que estamos más cerca. Un día menos.

Puede que mañana vuelva a la no-rutina de los relatos de un confinamiento, pero tenía la fuerte necesidad de compartir esto, por lo que nos queda y los que nos quedamos.


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