Diario del apocalipsis según Santa Paciencia. [W+D-d]TQ / MNa[1]
Después de 17 días fui infiel a mi cita.
Algunos lo calificarían de Blue Monday;
invitados estáis a calcular una ecuación absurda, sin sentido. Simplemente no
tenía las letras claras.
Ya sí, hoy. Diecinueve días de aventura: muchos
cafés, muchos cigarros, muchas canciones. Un cambio de hora, innombrables llamadas y dos plátanos supervivientes.
En Madrid no ha dejado de llover en dos días,
puede que hayamos salido en las noticias también por la nieve de la sierra,
pero sigo viviendo en la inopia informativa. Cada vez que hablan de la curva
pienso a ver en qué momento aparecen los faros cegadores y la chica. Siempre
pequé de un humor peculiar ante las situaciones incómodas. Hasta le llegué a
decir al gran Javier Cansado, “haces cara de cansado, válgame la redundancia”. ¡Gemma!
Me va costando levantarme, más de lo normal que
ya es bastante. Me estiré unas cinco veces antes de dar el gran salto a la vida
y ya últimamente, hago la primera llamada desde la cama. Traté de dejar las preocupaciones
en la almohada y poner las sábanas a lavar.
Estoy en pleno proceso de desintoxicación
cafetera, para reducir el noctambulismo y porque veo decrecer a una velocidad
no calculada las cápsulas y los brics. Un solo café, y sin zumo, porque encontré
demasiado emocionante sumar un paraguas a todas las medidas preventivas para ir
a la compra.
Aunque parezca mentira, ser seriéfila y tener
obligaciones con los oyentes me ayudó a saber que hoy era martes: Westworld. Me
mimeticé de lleno con los bolis de colores y las teorías descabelladas, estas
van muy conmigo. Aunque creo que hoy no estuve del todo acertada, seguramente
por tener demasiadas cosas en la cabeza. Estuve revisando episodios anteriores,
de la primera temporada, y encontré joyas como esta: “Los humanos presumimos de
nuestro modo especial de percibir el mundo. Y aun así vivimos en bucles tan rígidos
y estrechos como los anfitriones, cuestionándonos nuestras opiniones, conformándonos
con que nos digan qué hacer después”. Y en mi después empecé a pensar en el
millón de veces que me han dicho lo que había que hacer, cayendo en la cuenta de
que seguramente soy practicante del descarriamiento por detalles como estos. Odio
lo estrecho, lo rígido, hacer lo que se espera, simplemente porque no espero. ¡Maldita
impaciencia! Tiendo a no pasar demasiado tiempo agazapada esperando nada, por
aquello de los bucles. Pero es cierto que demasiadas veces nos vemos obligados
a tomar decisiones contrarias al yo fuerte, guiadas por la mal llamada, convención
social.
Coge aire, respira. Después de esto mereces un
chupito de tequila añejo.
Justo hoy, que hablaba de espirales alcohólicas.
No, mama, estic bé. Pero la cerveza me gusta más que antes.
Tendí en interior, ¡esto que tanto adoro! Nótese
la ironía.
Aproveché para devolver llamadas que debía y me
quedaron otras tantas en el tintero. Creo que cada vez estoy más encantada con
la vida de insider. Esto último lo escribieron conjuntamente mi resignación
y el gen antisocial. Tranquilos que hay cosas que no cambian, sigo disfrazándome
de persona normal después del deporte reglamentario y la ducha; sigo no usando
ropa interior de dormir para cuando estoy despierta; sigo conjuntando los
calcetines, si procede, con la ropa. ¡Ah! Y no hay día que no dé los buenos
días a Alexa, bueno, después de que me recordara que era el cumpleaños de
Sergio Ramos, decidí castigarla al rincón de pensar.
Pero antes de ir a dormir estaba pensando en
vosotros, seguidores de las escrituras de Santa Paciencia. Fieles al dicho,
deberíamos salir todos eruditos en ciencia. Debo confesar que a veces me abruma
compartir el confinamiento, que después de tantos días parece hacerse tedioso.
La peregrinación en treinta y seis metros cuadrados en ocasiones resulta
complicada, como apaciguar los pesares. Lamento profundamente y me flagelo en
el patíbulo por haceros leer palabras tan largas en párrafos tan cortos.
W = tiempo atmosférico
D = deuda
d = sueldo mensual
T = tiempo transcurrido desde Navidad
Q = tiempo que hace que abandonamos los
propósitos de Año Nuevo
M = bajos niveles de motivación
Na = sentimiento de necesidad
de hacer algo
*Las unidades de medida no fueron
definidas en el artículo de publicación en una revista mainstream de
impacto 0.

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