18 de abril de 2020

Confinamiento: DÍA 36.


Diario el apocalipsis según Santa Paciencia. 09:07:01

3,5 dC (después de casa).

Apagué el despertador y encontré una de las almohadas en el suelo y el nórdico parecía una lacito de hojaldre. El vicio del destape no ha cambiado y tampoco recuerdo haber peleado con nadie. En fin.

Al salir al pasillo asusté a madre que, dada la prontitud, sufría por haberme despertado.

Ella solo es bebedora de zumo de fines de semana, pero no pudo resistirse y preparé dos. Desayunamos en el modo “cada loco con su tema”, ella bebe no-leche con copos de avena y cosas varias, yo opté por seguir fiel al café y a las tostadas con canela arándanos.

Después de dar un par de vueltas inciertas decidí ir directamente a la ducha y salir a la terraza para acabar el café ya frío. El sol trataba de hacerse lugar entre las nubes y necesitaba mi suplemento de vitamina D. Traté de nuevo de esquivar a la vecina empeñada en que estoy en casa de vacaciones y como tendemos a ser poco alarmistas en casa, sonreí y fingí hablar otra vez por teléfono. ¡Qué manía!



Por momentos sentí el trabajo cerca, bueno, el no-trabajo. Feliz de pensar en que todavía es posible tener fe en algunos humanos y, por el contrario, ratificarme en que el que es gilipollas, engreído y egoísta lo será de por vida. Nada nuevo, sólo una pequeña necesidad de desahogo.

Comí uno de mis platos favoritos, judías verdes hervidas con patatas. Sí, siempre fui un tanto rarita, y reconozco que mejora con la presencia de zanahoria. De postre, otro café para otra reunión virtual para eventos también virtuales; reinventarse o morir.

Decidí prescindir del deporte casero en favor de los juegos de mesa. Curioso, teniendo en cuenta la presencia de protecciones y alcohol en la mesa. Mah-Jong es un juego original de China. Mis padres empezaron a jugar de jóvenes con los amigos, algo que también dejó huella. A diferencia de las muchas versiones que existen en internet, algo más parecido a un solitario, es un juego de 2 a 4 personas. Cuatro son los vientos que guían el juego, siendo el este el predominante. El objetivo es hacer combinaciones elaboradas de 14 fichas y conseguir más puntos el que resto. Tríos escalados o iguales, escaleras completas, parejas o combinaciones algo más complejas que requieren casi una ficha de cada tipo, los cuatro vientos, tres dragones, un uno y nuevo de cada uno de los palos y una repetición. No recuerdo el año que entró en casa por primera vez, una versión, ahora vintage de Educa. Años después, en 2002, después de que padre tuviera que estar un tiempo en China por trabajo, conseguimos nuestra versión “original”. Jugamos unas 8 rondas y perdí unas 7, un éxito. Padre, el más reacio al juego en general, gozó de una suerte de no principiante imposible de alcanzar.

Habíamos dejado listo el relleno para una quiche, puerro, cebolleta, calabacín, champiñones y jamón. Convencidas de estar a punto de abrir una masa brisa nos encontramos con la sorpresa de un montón de hojas de filo que nos obligaron a reinventar el plato. Milhojas de lo-dicho-antes con queso emmental y trufa. Tocará seguir investigando porque el potencial para postre lo veo.

Aquí se cena pronto, ya lo dije.

Después de todo, volvía a tener ganas de vivir en la antisocialidad nocturna a puerta cerrada.


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