Diario del apocalipsis según Santa Paciencia. B:2
Me estoy haciendo demasiado lechuza últimamente.
Trasnochar es un verbo que debería empezar a borrar de la lista del ahora. Y lo
escribo despierta, en pijama, tratando de esperar, como todos los domingos, mi
dosis seriéfila. Siempre tan incongruente.
Tomé café a la hora de comer y comí a la hora
de merendar. Pasta fresca con tomate, champiñones y Pecorino.
Domingo de música. Domingo de pensar sin pensar.
Domingo de hacer mías las palabras ajenas.
Las noches de insomnio,
Las tardes de hastío,
No estoy para bromas.
Y no tengo prisa,
Estoy tan vacío.
Solo necesito aire
Para respirar.
Las noches de insomnio – Niños Mutantes[1]
Preparando cafeteras para que tomes conmigo
Otro almuerzo distinguido disfrutando del
domingo
Te has perdido cien domingos.
Got the music in you, baby,
tell me
why.
Got the
music in you, baby,
tell me
why.
You've
been locked in here forever
and you
just can't say goodbye.
Que quan siguis lluny, una cançó et torni a casa.
Que quan s'enamorin de tuno pretenguin
tenir-te, només acompanyar-te.
Que la vida no sigui només un llit amable,
un passeig dolç.
Que les coses que esperes no siguin com
esperes quan les visquis.
Que tinguis l'alegria dels dies clars.
Que als
matins et despertin sense precipicis.
Que estimis molt algú sense que el
necessitis
i no deixis que les ferides s'endureixin
al cor, que no reposin al pou de l'ànima.
Así pasé el domingo, sumida en un largo etcétera
de motivos escogidos adrede en una lista de supervivencia.
La música es la aritmética de los sonidos,
como la óptica es la geometría de la luz. Claude Debussy

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