Diario del apocalipsis según Santa Paciencia. 42
Cada vez me resulta más difícil poner en orden los días y los hechos aunque siga leyéndome. Tercer sábado.
Zumo, no de naranja y café. El lunes trataré de hacer buen acopio de naranjas, fresas, arándanos; sí, los acabé. Siguen vivos tres plátanos de segunda generación y dos limones. Las berenjenas tuve que cocinarlas y los dos tomates para la secretoñesa siguen vivos, todo un triunfo de la poca naturalidad.
Vivas también siguen mis ganas de convertir el salón en un gimnasio. Si un médico te recomienda Body Combat, vas y cumples: dos tercios de clase y un último tercio de Body Balance. ¡Maravilla de Les Mills! Me premié con un copa de vino, una ducha y una comida rápida.
Estuve hablando con un muy buen amigo con menos ventaja en esto del confinamiento. También escribe aun sin ser leído. Como esas notas analógicas furtivas que nunca verán la luz. De hecho, recuperé el placer por escribir en público poco después de conocerle, en otoño de 2015, casi en invierno. Buscaba una buena tortilla de patatas en Madrid y desde aquellos entonces encontré algunas más. Juana la Loca ostenta el top, seguida del Sylkar, La Ardosa y hasta la de El Pez Tortilla. Con él descubrí las mejores bravas, que sigo teniendo muy cerca de casa y las pasé por alto. Descubrí rincones en España que desconocía, y por cosas del destino, tuve el placer de tomarme una copa en el balcón de Carlos V tiempo después.
Oí algunos aplausos vecinos al tiempo que descubría los beneficios y usos de la hidroxicloriquina. Creo que después de todo, va a relegar a esternocleidomastoideo en el ahorcado.
Ya tarde, esperando una hora menos de vida, me puse a hacer una lista de cosas que querré hacer mucho cuando pase todo esto, y no pude no pensar en el bonito libro de Möuk.
En mi historia, abrazar a madre ocupa la primera página. Hay verbos tan dispares como comer, besar, morder, nochear, andar, vivir y beber, asir, mirar, marear, jugar, procrastinar.
Sólo estaré con mis amigos. Contigo, conmigo, nunca me alejaré de ti. Neuman.
Sin más, he sido testigo de como el tiempo nos robaba o nos regalaba una hora. Bona nit.
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