24 de marzo de 2020

Confinamiento: DÍA 11.


Diario del apocalipsis según Santa Paciencia. 6+5

Después de todo, no me desperté tan tarde. Seguí el protocolo matutino hasta llegar a la cafetera y empezó a preocuparme la escasez de recursos. Tengo cierta aversión al café soluble.

En tazón grande mientras disfrutaba de los chicos de Homas. 


Decidí no perder más tiempo. Entré en mi expediente universitario y pensé en como ejecutar el plan. En primer lugar, supongo, aprobar Política de la Educación, dos veces suspendida, y acabar con la agonía. Por más que sea un mero trámite, hay cosas que me cuesta escribir. Y más me vale correr antes no saquen una nueva ley. El temario, más allá de la LOMCE, no ha cambiado. Una lástima que los plazos de matricula cerraran el 10 de marzo. Nchst. Tendré que empezar a partir de la base que el saber no ocupa lugar.

Acercándose la hora de comer, conté los días que hacía que no comía legumbres, y perdí la cuenta después del diecisiete. Así que comí judías con pato. Así, ligerito. Para no caer en el letargo de la siesta me obligué a otro café y entré en Reddit, como voy a hacer a partir de ahora todos los lunes y en las siguientes seis semanas. He leído cosas muy locas. Y también me planteé cuál sería el recurso que usaría yo para testear la realidad de alguien. Sin duda, no optaría por preguntar la raíz cuadrada de menos uno. Jamás entendí los número complejos y sobrescribí esa parte. Puede que sí, que el saber tenga volumen.

Después de que me explotara definitivamente la cabeza, volví a la ropa ajustada y a las clases virtuales. Eso sí que es placer. 15 minutos de cardio y la clase de Body Balance que guardé en favoritos, por buena y por el buen gusto musical.


Volví a acabar el termo; las ventanas abiertas, la relajación, la lluvia, el granizo…

Sin vestirme de persona normal me tumbé en el sofá a seguir con la lectura. Auguro un par de tardes más antes de cambiar al siguiente, aunque siempre necesité un par de días para la digestión.

Traté de ver cuántas veces he escuchado la lista de reproducción de la cuarentena, pero Spotify se lo guarda muy mucho para luego no parar de recomendarme música similar. Un bucle con el que cené. Y de postre, un Skype de series.

Creo que volver a pensar en la semana con cierto aire de rutina ayudó, es pronto y tengo sueño.





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