Diario del apocalipsis según Santa Paciencia. 2.39 segundos de arco
Un día más en la vida.
El despertador sonó relativamente pronto, pero
decidí que ni era el momento ni el día. Preferí dormir hasta tarde, ¿pasar
menos tiempo despierta?
Desayuné. Zumo, café y tres galletas. Llamé a
madre, hoy estaba en casa y a ella la mañana le cundió.
Decidí ir más tarde al supermercado, aproveché
para husmear un poco en política. Otra vez, otro mal.
Volví a desayunar, otro café y tres galletas. Estuve
leyendo sobre las polis romanas. Interesante y melancólico, ¡quién pudiera volver
a Empúries!
Sin embargo, encontré el "clic" necesario para empezar el día: un maravilloso vídeo de una comunidad de vecinos gozando de dance noventero. ¡Qué recuerdos! Since 1992 there's a club which is making history. 7 years later in 1999 it's still kicking... Pont Aeri. Madre mía, y pensar que aprobé la secundaria estudiando de noche con Flaix FM.
Y no puedo no acordarme de ese primer día de trabajo en el instituto, Edgar me alegró la vida: Maestro en el Teatro Real. Avicii, Moby, Rmb (The wind, the birds, the love, the air, the breeze, the June, the Spring with me), Daft Punk, Faithless, Sweddish House of Mafia, y no podían faltar ni Kate Ryan ni Flying Free, qué felicidad poder saltar entre las butacas de la idiosincrasia.
Una vez digerido el subidón, empecé a buscar información para grabar el
podcast. Parce Domine. Muy interesante la posibilidad de teorizar hasta el infinito
en esta serie que dio un vuelco genialísimo hacia el futuro muy futuro.
Se me hizo tarde sin querer, otra vez. Tocaba
por fin ducharse e ir a la compra. Llamadme paranoica, pero me enfundé unos
guantes de látex y usé la chaqueta más larga e impermeable que tenía. Por
precauciones que no sea. Me pareció interesante cómo los pocos que estábamos intentábamos
esquivarnos para no coincidir en los pasillos. Como estaba previsto, entre
muchas otras cosas: harina y levadura. Mañana, muffins.
¿Qué diferencia hay con los cupcakes? Gracias
Alexa por la no-respuesta. Lo muffins son los más parecidos a un bollo,
llevan poco azúcar. Luego están la magdalenas, que no llevan mantequilla sino aceite
vegetal. Y los cupcakes, como
decía un buen conocido, magdalenas gordas con cosas encima, y a seis euros.
Mientras tecleo caigo en la cuenta de que
olvidé cenar. Pero supongo que celebrar San Patricio delante de un micro,
computó como ingesta.
¡Adoro las llamadas que respiran a vino! Supongo
porque los días en casa se van haciendo más largos y voy echando más de menos
las cosas que pensaba menos importantes.
Y sí, parece que conseguí evadirme de un día
largo.

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