16 de noviembre de 2016

Siempre me gustó aprender de los impares.

Siete años pasaron ya desde ese día. Dejaba atrás a los míos, a lo mío, o a lo que algún día creía lo había sido.

Reempezar, reinventar, reconstruirme.

Creía en la ilusión, le tenía fe ciega. Rehice mi yo, una versión remasterizada, adaptada totalmente al entorno. Y dejé que pasaran los días, días en los que conocí gente maravillosa, sorprendentes compañeros de viaje, tanto para bien como para mal. Puede que me empeñara en vivir eso, una ilusión.

Pasaron mucho inviernos, y primaveras, pero el verde se marchitaba a pasos agigantados.

Algo más de 2555 días pasaron ya, 61320 horas, de los que sin duda me quedo con el hoy. Maravillas escogidas a dedo, un lienzo a medio pintar.

Desde ya hace algunos meses siento Madrid mi casa, un hogar lleno de recortes, de fotos en la pared, de cafés con sabor a ti, vida.




Es cierto que demasiadas veces pienso y pensé en marchar, buscar una nueva ilusión, pero ya aprendí que éstas, no se buscan, te encuentran.

Aquel dia llovía, pero hoy, otro principio de noviembre, luce el Sol, la luna y tu.

No hay comentarios:

Publicar un comentario