18 de enero de 2017

Año nuevo: reflexiones de invierno en Madrid.

Llevamos años escuchando eso de "winter is coming" y sí, finalmente llegó. 

Termómetros bajo cero y una seguidilla de dudas mucho más allá del qué me pongo. 

Los inviernos en Madrid son así, gris feo. Y mira que muchos días luce el sol, pero no, no es suficiente para hacer la fotosíntesis y eliminar todas esas toxicidades. Puede que el empeoramiento del cambio climático ayude, por qué no. 

Especialmente hoy, recordé aquel viaje eterno en autobús, y aquellos caminos despejados cerca del agua. Necesitaba digerir los buñuelos de Semana Santa, y otros absurdos dolores de barriga. 

Estamos en época de rebajas, y pese a que en Primark todo el año están de saldo, conseguir una tranquilidad talla L, cuesta. 




El peso estomacal de las navidades parece haberse desvanecido con los lazos y guirnaldas. Pero hay regalos y regalos, de primera y de segunda. Y no regalos. 

Entre muchas otras cosas tampoco tengo claro de si es necesario seguir deseando feliz año. 

Supongo que no debí portarme demasiado bien, mis peticiones magas no llegaron a tiempo. 

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