Tercer trimestre, como en cole.
Creo que jamás había tenido una sensación tan precisa del paso del tiempo, ni con el primer reloj que me regalaron. El tiempo corre, vuela. Los vestidos cortos, son cada vez más cortos y los pantalones me aprietan cada vez más. Cuento los días para dejar de verme los pies.
Otro síntoma de velocidad es el "mañana escribo" y pasaron casi tres semanas, o ya son cuatro; esto lo atribuyo más a la procrastinación totalmente sujeta a mi persona, no a mi estado.
Falso. Estoy más dispersa y mucho más cansada. Me sigue horrorizando lavar platos y perder calcetines en la lavadora. Y aquí es cuando entro un poco en pánico: si pierdo mis calcetines de tamaño considerable, ¿no perderé unos diminutos? Y sin pensar en la mudanza inminente, de la última nunca conseguí rescatar un tupper lleno de cubiertos y algunos vestidos negros (puede que tampoco me ayudaran mucho ahora...). Aunque llegados a este momento, deberíamos hablar un poco de mi desorden físico y mental que pocos comprenden. Estoy segura, que los acuarios lideramos alguna clasificación en la materia.
Escribir siempre me recuerda a cigarrillo, como el café. De hecho, pensé en dejar de escribir con café, pero las palabras parecen no fluir de la misma manera. Así pues, podríamos decir que me acabo de fumar 12 cerezas. En esas ando.
Y pese a haber admitido que no echaba de menos el alcohol, sí, echo de menos compartir momentos delante de una copa de vino, o quizás dos. Deben de quedar unos 90 días y la posible lactancia. ¡Clinc! El timbre del tabú. Entre muchas otras decisiones también está lactanciamaterna.si o lactanciamaterna.no. Pues la verdad, haré lo posible para que sea, no nos vamos a engañar, pero tampoco dejaré de añadir motivos al insomnio si por lo que sea no funciona.
También he decidido, y en esto sí que no hay vuelta atrás que no asistiré a las clases pre-parto. A lo largo de mi vida laboral habré asistido a unos 50, y me quedo con la reflexión de una matrona de Vallecas: todo lo que os pueda decir será una aproximación a la realidad, cada parto es un mundo y lo que quiero que hagáis aquí es relajaros. Así que he optado por conectar, o desconectar, con personas apetecibles: microcosmos.
O a la mejor sólo he recuperado viejas costumbres y por ello quiero compartir este momento.


