casualidad
De casual1 e -idad.
1. f. Combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar.
He tenido que buscar
el significado en la RAE, y mira que los académicos y yo, por lo general no nos
llevamos nada bien. Aceptan güisqui
como correcto, y no madrileñear, por
ejemplo. Mal, muy mal.
He buscado lo de
casualidad porque estos días ando enfrascada pensando en ella, o en ellas. Estos
señores lo dejan claro, “no se pueden prever ni evitar”, ya, sí, muy bien. Pero
me parece una definición de lavada-de-manos total.
Una casualidad
podría ser, cruzarte varias veces con una misma persona en las escaleras del
metro, pero no, espera, es que a lo mejor tenéis los mismos horarios.
Una casualidad
podría ser, encontrarte con un billete de 50 delante de las lechugas del supermercado.
Sí, esto sí, pero me sentí mal, y los devolví a la caja. Claro, esto tampoco lo
sería, sería un golpe de suerte, y luego mi pardillismo,
que iría por otro lado.
Una casualidad podría
ser, vestirte igual que tu amiga para ir a tomar unas cervezas. Pero tampoco.
Si os comprasteis lo mismo ese día, podía ocurrir, ¿no?
Una casualidad podría
ser, hablar de ti por la mañana, y encontrarnos en la calle la misma noche.
Creo que esta sí. Ni prever, ni evitar.
Una casualidad podría
ser… No, espera un momento, ¿y, si lo que no hacemos de manera consciente se
manifiesta en nuestra vida como destino, como decía Jung?
Puede que haberme
mirado demasiado al ombligo me haya hecho olvidar las cuánticas posibilidades
infinitas. No puedo dejar de pensar en que la vida es ciencia, y la ciencia tiene
explicación para casi todo, y digo casi, porque me tortura lo del gato de Schrödinger.
Entonces, si las casualidades
no existen, ¿tengo que pensar que vivo en un caso que todavía no comprendo?
Una casualidad podría
ser, mirar el reloj todos los días a la misma hora. Esto creo que tenía un
nombre, espera... Son las 17:14.
Supongo que no es
casual que hayas llegado hasta aquí, porque era algo que podías evitar. Puede que hayas llegado con una sonrisa perenne. Y puede que ahora estés haciendo ademán de quitártela.
Puede que sea demasiado nefelibata, pero creo que sí, que en Madrid hay circunstancias que superan el caos, las casualidades existen.




