Un buen amigo siempre me invita a los Domingos al Sol[1],
a bailar en la Melonera. Es verdaderamente gratificante ver a montones de
conocidos y no tanto, ponerse de acuerdo a intentar bailar al son de Nicolas. Tengo
ganas de volver, bailar y vermutear, pero por lo que parece, cualquier domingo
al sol puede llegar a ser curioso.
En algún lugar no muy lejano a alguien se le enciende la “bombilla” y
decide que las tardes en el Retiro son un bien preciado. Para los que habitamos
en esta gran ciudad, tan hartos de abrigos, botas y paraguas aprovechamos
cualquier excusa para arremangarnos y repanchingarnos al sol, sí, o a la luna,
según se tercie.
Sin poder evitarlo acabo contando las palabras que sé, de una lengua que
desconozco, con alguien misterioso, con todo lo literal que puede ser la palabra,
que acabo casi de conocer. Y es que, en Madrid, estas cosas pasan.
Al café se suman un montón de historias y personajes, desde vendedores de
cupones a músicos prescindibles, pasando por ciclistas o políticas. Como decía
aquella canción, “en la variedad está la diversión”, ¿no?
Pues a divertirse.
Puesto que La Liga se ha puesto interesante, podía ser un buen plan ver el
partido con dos desconocidos algo más conocidos por aquel entonces. Las
bombillas se habían apagado y el sol ya no lucía con tanta fuerza.
Encontrar un bar donde ver perder al Barça en Madrid suele ser bastante
fácil, y más en los tiempos que corren. Con dos aficionados y medio en el campo
de juego, la gradería cervecera ardió ante el resultado, y pasó a territorio
hostil. Después de que me hubieran retransmitido las declaraciones, previas al
encuentro, poco más quedaba por hacer.
Reflexionando, más allá de los resultados, me di cuenta de cuán formativo
es el fútbol. A nivel geográfico, por ejemplo. ¿El Celta? De Vigo. ¿El Racing?
De Santander. ¿El Barça? Creo que es obvio. Pero equipos como el Betis, el
Osasuna o, por ejemplo, el Hércules, son de esos equipos que uno jamás sabe de
donde son. También, demasiado a menudo, parecer ser un taller de teatro, "Curso de preparación para los Oscar", candidatos a la mejor interpretación. Y bueno, por qué no, también válido para los estudiantes
de primero de derecho, valorando las subjetividades arbitrales.
Y es que, ves, yo solo salía a tomar un café, y me mat(e)ó.
Cuando el
encamado y el despierte suceden en un breve lapso de tiempo es que algo ha
ocurrido, desafiando las leyes lógicas del espacio-sueño.


