Si cierro fuerte
los ojos, todavía puedo oler el mar, la mar, como decía Alberti.
Siempre tuve
curiosidad por saber qué hay más allá del horizonte. Con los pies en la arena,
habiendo silenciado los gritos y las conversaciones de café, dejo que mis ojos
vuelen y que lleguen ahí donde mis brazos no llegarían.
Gozo del momento,
el salitre inundando mis poros, evocando tantos momentos ahí vividos. Nací casi
dos días después de la luna nueva, esa que domina mares y mareas.
Recuerdo los
domingos camino a la playa, con el bañador puesto y los manguitos preparados. Plantábamos
el parasol cuidadosamente, como quien trasplanta una orquídea. Siempre había
alguien con quien hacer castillos arena. Me cuesta volver a esa playa, tan
llena de recuerdos.
Aprendí a nadar
pronto, y siempre me gustó alejarme de la orilla y observar la playa como si de
una postal se tratara. Hoy, años después, no puedo hacerlo sin mis gafas
robóticas. Borrosos, intuyo a los bañistas, relajados, que reposan a merced del
sol. Pero si consiguiera nadar, nadar sin parar, en línea recta, llegaría a al
Golfo de Girolata, donde seguramente también haya alguien como yo pensando en
quién estará al otro lado.
Con buenos amigos,
con tiempo escaso, aprovecho cada momento para ver de lejos, o de cerca, el
mar.
De nuevo en Madrid
pienso en todas las mañanas ahí vividas, en la costa que me vio crecer.
Necesito estar cerca, necesito estar lejos. Echar de menos ese sol, echar de
menos el aroma, echarme de menos. Dos vidas distintas
que necesitan estar conectadas, compenetradas y a la vez alejadas. Digerir la
distancia, y pensar en volver, solo un momento, solo de vez en cuando.
Madrid tiene mar, y
si lo hueles fuerte hasta llega el olor. Madrid tiene recuerdos. Madrid tiene
postales. Como ya dije una vez, Madrid tiene paseo marítimo. Madrid también
tiene sol. Y tiene vida.
En Madrid también
hay con quien hacer castillos, de sueños y de aventuras, castillos en el aire,
castillos de arenas movedizas.
De todas las
lecciones que he ido aprendiendo hasta hoy, es que en Madrid todo es posible si
se desea.

