6 de mayo de 2020

Confinamiento: DÍA 54.


Diario del apocalipsis según Santa Paciencia. 03x08

La siesta de ayer no me impidió caer rendida.

Zumo de cosas: naranjas, frambuesas y arándonos, una buena dosis de energía. Salí a tomar el café, se estaba levantando el día y todavía era hora de paseo. Me puse ropa de calle, adecenté mi cara de sueño y decidí acercarme al mercado. Siempre eché de menos poder comprar en los puestos sin perder el factor humano y poniendo cara a las judías verdes o a las berenjenas.

Mascarilla, gafas de sol, alcohol, guantes a mano, auriculares y una banda sonora acorde.
Probé suerte por si había podido volver el señor de las flores, pero aun no. Necesito una planta, o dos.
Volví con buen acopio de verduras para seguir comiendo escalivada; quinta generación.

De nuevo en casa tenía que ponerme pronto con la preparación del podcast. Una llamada inesperada me dejó fuera de servicio casi dos horas. Estaba decidida a ducharme con agua un poco más fría, pero debe ser que mis extremidades no estaban aún preparadas.

Comí deprisa y me senté en una silla de la que sólo me levanté para ir al baño y a por más café.
Eran más de la una de la madrugada cuando traté de llegar a la cocina con absoluto sigilo y cenar casi a hurtadillas.

Ocho episodios, ocho semanas de confinamiento, cinco y tres. Una de la pocas rutinas placenteras de rutina acaba, como todo lo bueno.



El libre albedrío es una ilusión. 


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